jueves, 16 de noviembre de 2017

Attar




Desprende la piel el aroma de un sueño...

nebulosa que impregna
rincones de la memoria
y suspira indolente
momentos de la noche
en que tintinea la risa dormida
y transforma
estatua de cornalina y sándalo
en labios que huelen a mirra
en bálsamo milenario dador de vida
adivinada antes de ser
presencia tras la huida.



Zoraida*


El Attar es un aceite esencial considerado como la forma más pura y sensual del perfume ya que el líquido, dorado y suntuoso, se funde en la piel y penetra en ella creando un aroma único en cada persona.
La palabra procede del persa "itar". El aceite suele guardarse en pequeñas y muy hermosas ánforas de cristal ("itardans")











viernes, 10 de noviembre de 2017

De niebla y de llama



Bajo el signo de la estrella solitaria me hallo,
la que guarda los días y alumbra el nacimiento de las noches
a la que no hiere el tiempo
porque en su corazón primero lleva
el tiempo de todos los tiempos,
y el peso de todas las almas perdidas.

Desconocida de cualquier dios mi alma impía 
de sí mana inagotable hacia el mundo
mientras yo
alejada de mí misma
vivo en un fondo secreto donde sólo hay silencio
un silencio que se abre cuando estoy sola
y a mi soledad nadie llega. Nadie llega
a mi corazón de nido, de cueva
donde vibra el latido oculto de la vida.
Todo lo siento en mí cuando respira.
Instantes de realidades que vienen de muy lejos y me atraviesan.

Bajo el signo de la estrella solitaria me hallo.
Umbral del tiempo.
De llama prendiendo el día, de niebla en su noche interna.




Zoraida*



domingo, 5 de noviembre de 2017

Serena




aletea el nombre olvidado de todas las cosas
hipnotizan el aire miradas como antorchas alumbrando
el tiempo
que se queda quieto
ante presencias hechas de luz y silencio
abriendo puertas de sombra
ecos de mi voz que escucho a lo lejos
en el remolino de bosques y mares y cielos
no hay porvenir sólo recuerdo
en el repiquetear de lluvia
en la desordenada pereza de este día de fiesta






Zoraida*






martes, 31 de octubre de 2017

La noche de la bruja



Sigue girando la rueda del año y en lo que parece un tiempo fuera del tiempo llega la noche mágica de las brujas. En esta noche los velos del mundo invisible se abren, las puertas de la vida y la muerte se unen. Es tiempo de prodigios. 
Es Noche oscura que también habitan los monstruos. 
¿Y qué son los monstruos sino lo oculto que no queremos mostrar? Instintos intactos ajenos a cualquier norma que desean ser liberados.
La bruja no teme adentrarse en las tinieblas, sabe que sólo portará luz quien sea capaz de conocer su propia oscuridad y encontrar en ella la chispa que la ilumine desde dentro. Porque todo está dentro de cada uno, ella lo sabe bien, no hay sabiduría natural sin el equilibrio de los contrarios. Y si hay una noche entre todas las noches para que convivan lo visible y lo invisible, lo que es y lo que ya se fue, es esta.

La bruja enciende una vela y un atadillo de hierbas con el que forma el círculo sagrado que la protege, donde la magia se manifestará. En silencio, sin grandes rituales, se adentra en sí misma y se escucha, escucha lo que su corazón en la noche le tiene que contar.
Honra a sus ancestros como crisol de la mezcla de todos ellos; ella es todos los que fueron, ella será quienes vendrán. Se reconcilia con los que aún habitan el mundo de los vivos pero abandonaron la senda que por un tiempo compartieron juntos. A todos los bendice con amor y los deja marchar sabiendo que ya nada más podrán ofrecerse entre sí. Sabe, que aunque duela, ha de dejar caer las hojas marchitas del árbol para abrir camino a los brotes nuevos que pronto nacerán en su lugar.
La bruja vuelve de su interior esta noche más sabia y fuerte. Ha sembrado luz y vida en su interior después de haber muerto en todo lo que abandona. 

Y celebra, la bruja siempre celebra, el renacimiento a una etapa nueva, abierta y libre a todo lo que desea de verdad.
Esta noche, como todas las noches, agradece todo lo bueno que hay en su vida y todo lo bueno por llegar.



Zoraida*


lunes, 30 de octubre de 2017

Regresar



                                       
El cuerpo y la mente que soy recuerda sus orígenes como criatura libre y salvaje en la naturaleza. Entre el ruido y las exigencias del asfalto se agota, y surgen la inquietud y la pena que solo desaparecen en ese mundo vibrante que aún llevo dentro, lejos del latir urbano, en esa nostalgia de la nómada ancestral que añora horizontes amplios. 
Todavía es posible recuperar mi fuerza interior al descubrir el aleteo azul de un pájaro entre la hojarasca dorada, y llenarme de plumas el alma.
Al acariciar el tronco rugoso del árbol dejando que se pegue en mis dedos la tela de araña que viste sus ramas.
Al reverberar del eco en las montañas y la lluvia mojando mi cara.
Al caminar de mis pies desnudos acompañando el antiguo susurro del mar.
Al caer de la niebla en mi pelo.
Al penetrar los murmullos de la vida oculta en mis huesos.
Al tratar de sentir la emoción primera, la que nos dejó esa huella genética de quien miró al cielo por vez primera y entendió la grandeza del universo entero.
Al recuperar las lunas y el significado profundo de sus cambios; recordar que está creciendo y trabajar por los comienzos, porque vuelen mis palabras, por la plenitud del amor. O menguando, y entonces dejar marchar, retirarme, descansar.

Esta noche quiero asomarme a ese mundo oculto, entregarme a la oscuridad fecunda, perderme entre sus sombras, recorrer el camino de estrellas que mi memoria atávica ya conoce y devolverme al centro de la espiral donde crece mi galaxia.




Zoraida*

martes, 24 de octubre de 2017

De la magia de Ginebra

Y mis palabras a Ginebra volvieron a mí, convertidas por ELLA, en regalo maravilloso.

Alza el vuelo creador la libélula 
arde la imaginación invencible de la guerrera...

entrelazando imagen y palabra, soñando caminos que explora, danzando en plenitud la vida
belleza intensa que inspira con su existencia bravía 
miradas y almas que la acompañan. 


GRACIAS GUERRERA VALEROSA, GRACIAS DELICADA LIBÉLULA.





lunes, 23 de octubre de 2017

El nacimiento de la bruja



Una vez, durante mucho tiempo, viví únicamente en el mundo de los humanos. Reía, aprendía... Volaba con los ojos brillantes y el corazón arrebatado en sueños de horizontes azules.
Pero a medida que crecía, ese mundo se hacía pequeño, cada vez más pequeño y mezquino, los sueños se volvían niebla triste al amanecer y el alba rosada era la amenaza de otro día igual al anterior, y al otro, y al otro... Sentía que otro mundo me llamaba y me tapaba los oidos del alma para no escuchar lo que me decía, pero cada vez gritaba más fuerte mi nombre, el verdadero, hasta que me hallé atrapada entre dos mundos sin ser capaz de nada, no avanzaba ni volvía, quieta en el pasar de los días.
De todo y de todos me alejaba :"soberbia"- me decían - "¿acaso te crees más que nadie para despreciar nuestra compañía?" y yo pensaba . "¿Qué busco?" "¿Qué soy?"
Huía de los jardines cuidados hacia los bosques agrestes, de los estanques dóciles hacia el mar bravío, brincaba sin tregua de la quietud serena al caos devastador. Trisaban las alondras sus enseñanzas, el castaño me prestaba su fuerza, la tierra roja me hablaba del paso de los siglos en los fósiles incrustados en ella, las cuevas goteaban visiones de otras vidas, el mar lo desconocido más allá de sus orillas... y allí me encontraba, en los caminos de nadie recorría los míos, sin la mirada de nadie hallaba la mía.
Por las noches mirando las estrellas, en la soledad más sola sentía que se me escapaba el alma, soñaba que me moría, y al amanecer nacía de nuevo el calor en mis entrañas.
Con el tiempo, habitada entonces la soledad de mí misma quise volver y compartirla, mas no queria ser de nuevo atrapada por lo pequeño y rígido, y fue el viento que me habló de la libertad: "Mírame...yo voy y vuelvo y soy suave brisa arrullando como beso y vendaval temido desenredando pensamientos; voy y vengo cambiando como la vida, como el tiempo, ¿por qué quedarte en uno u otro sitio si puedes vivir danzando entre los mundos compartiendo la magia de uno en el otro y del otro en el uno?"

Y volví, entre el mundo visible y el invisible, respirando sueños y tejiendo desde dentro los hilos de la vida.




Zoraida*
(A vosotras, ya sabéis quiénes sois, que echábais de menos a la bruja)